jueves, 19 de mayo de 2011

Mi primera entrada en mi primer blog.

Aquí estoy sentado frente a mi pc, después de 20 minutos mirando un recuadro en blanco con un cursor parpadeante, por fin hago un blog y no tengo ni puñetera idea de como empezarlo. Nunca he dedicado el suficiente tiempo a prepararme las cosas, soy de los que se meten en el coche para hacer un viaje de 600 km sin haber meado antes.
Ya llevaba tiempo con el gusanillo de tirarme a esto de escribir, concretamente después de leer varias entradas del blog de El Sentido de la Vida que me pareció de lo mejor que he visto por la red. Un par de párrafos a la semana, así, de un formato ligero de leer escrito con naturalidad y que te sacan una pequeña sonrisa cada dos lineas. Sencillamente genial y genialmente sencillo.
Algo parecido se me ocurrió hacer, evidentemente con mucha menos experiencia literaria que Javier pero con anécdotas similares que al fin y al cavo las tenemos diariamente todo hijo de padre y algún que otro padre de hijo.
Pues eso, aquí estoy lanzando la botella contra el casco de este blog con la esperanza de que no acabe debajo de mi cama y empantanado en polvo como un bártulo comprado en la tele-tienda.

Mira, con las tonterías he conseguido escribir la primera entrada del blog, a ver si las próximas me salen más fluidas sin tener que sudar la gota gorda.

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