domingo, 22 de mayo de 2011

Mazinguer Z

Si le mencionas el nombre de Mazinguer a cualquier niño de hoy en dia estoy seguro de que te corregirían diciendo: -¡Messenger, se dice messenger!-. Para los que antes teníamos que acercarnos hasta cada una de las casas de nuestros amigos para confirmar si asistirán al evento de  nuestro cumpleaños, este nombre nos dice mucho mas que un simple cliente de mensajería instantánea. Si alguna vez escribiera sobre mis años de benjamín la ilustración de este personaje ocuparía gran parte de la tapa del libro.


Para empezar la serie empieza ya a degüello, un investigador llamado Juzo Kabuto es asesinado por su alter ego, el Dr. Infierno; solo por el nombre podemos deducir que es el que va estar tocando los huevos durante toda la serie. El nieto de Juzo, Koji, se percata de la noticia y corre a socorrer a su abuelo el cual, segundos antes de ir al otro barrio, le confiesa la existencia de un robot gigantesco que el mismo a creado para combatir los planes malignos del Dr. Infierno. Koji decide vengar su muerte, y con la ayuda de un viejo alumno de su abuelo, el profesor Gennosuke Yumi, el robot Mazinguer Z y mas personajes decide hacer frente a las bestias mecánicas del Dr. Infierno y sus discípulos.


Claro está que la serie tiene muchos mas entramados y personajes pero no tengo pensado indagar mas en la trama, para eso esta la wikipedia.

Envidia

Es agradable la sensación que produce comprar cualquier producto, desde un gatchet de alta tecnología hasta, incluso, hacer la compra diaria. Supongo que será por romper con la rutina sin que eso nos suponga grandes riesgos. El ámbito mas polémico en este tema es el tecnológico, ¿Que nos pasa con la tecnología?. Aquí ya no es por el placer de tener simplemente algo que rompa nuestra rutina, sino por pura envidia. Somos, desde que nacemos, envidiosos, envidiosos e ignorantes; y esto es la combinación perfecta. Siempre estamos mirando al vecino o esperando a que alguien nos deleite con alguna nueva proeza de la ingeniería, para luego ir nosotros a la tienda y comprarnos la misma pero mejor si cabe. Conozco gente que a duras penas entiende el mecanismo de un paraguas pero luce allá donde va una sofisticada funda de piel con un Iphone 4 en su interior. Me dan ganas de ir hacia él y decirle. -Muy bien chaval, bonito pisapapeles.-.
Hasta ahora me he estado refiriendo solo en el ámbito personal, si nos adentramos en el medioambiental la cosa es mas compleja e inquietante.

Dejo un par de enlaces donde podéis ver unos documentales la mar de interesantes.



sábado, 21 de mayo de 2011

Soy ignorante.


Si señores. Yo, al contrario que gran parte de personas, me considero ignorante. Creo que en realidad todos lo somos, solo que algunos nos esforzamos más por tapar agujeros de nuestra ignorancia recopilando conocimientos y a la vez intentamos disimularla mientras que otros la pasean alegremente como el que sale a pasear con su mascota un domingo por la mañana.

Mientras, a duras penas, voy poniendo tiritas a las brechas de mi ignorancia existe gente que en poco tiempo son capaces de escayolar casi por completo la suya. Estos son los que yo llamo la gente verdaderamente lista, genios como Flemmig, Nikola Tesla, Newton, Eratóstenes, Aristóteles, Galileo.... La ignorancia siempre está ahí solo se trata de cubrirla de sabiduría.
De todas maneras me gusta usar el adjetivo "ignorante" con personas que no se preocupan de adquirir conocimientos y evolucionar intelectualmente, los que pasean al perro, vamos. Por desgracia conozco un gran repertorio de aficionados a sacar la mascota. Existe gente que no se ha planteado esto en la vida y aun creen que son "algo". Gente que se cree el centro del universo, cuando en realidad andan subidos a 250 kilómetros por segundo en un planeta de una estrella mediana en la parte exterior de una de los billones de galaxias existentes.

Sí, todos somos ignorantes, por eso prefiero callar a abrir la boca y demostrar que lo soy.

El sénior del redil

Bien, tercer día de blog y la segunda actualización. Esto es como cuando te compras un móvil nuevo y te pasas el día mirándolo y tocándolo con la intención de sacarle todo el partido que se le puede sacar en 1 año tan solo en 15 minutos, luego, cuando asumes que es imposible, que esas cosas requieren de un cierto rodaje, te limitas a guardarlo en el bolsillo sacándolo cada un cierto periodo de tiempo, no sé si para que admiren los demás tu reciente adquisición a o para confirmar que sigue estando ahí, solo con mirarlo un rato te obsequias con una falsa felicidad.



Pues eso, a lo que iba. Hace cosa de 2 días, hice una prueba de acceso a grado superior, aquí en Cataluña, para matricularme en un ciclo de formación profesional que estoy interesado en cursar. Yo, que llevaba 10 años sin coger un libro, ahí estaba, en la puerta de un instituto con mi mochila, mezclado entre los teenagers. Apoyado en la pared, esperando a que abrieran las puertas para que entrásemos todos ha hacer las respectivas pruebas, como un rebaño de borregos amontonados en la puerta del redil. Entre la muchedumbre podía escuchar conversaciones de lo mas variopintas, de las cuales la gran mayoría han sido el motivo de la reflexión que publico en este texto. Comentarios como: -Yo vengo, suspendo y me piro a currar-. -No si yo vengo porque me obligan mis padres-. -Yo no he estudiado nada, ¿para que? si de camarero hay mucho curro-. .... y un largo etcétera de razonamientos similares. Me inquietó el deseo de sentarme en medio de ese aprisco de corderillos y contarles mi suerte. La suerte de haber decidido ponerme a estudiar con 27 años después de haber dejado los estudios a los 17, de tener 2 horas al final del día para estudiar después de 8 horas picando piedra bajo el sol, de tener que pagar 80€ al mes por unas clases de preparación para la prueba. Sí, lo mío es suerte, ¿pero y lo de ellos? por más que busco en la wikipedia no encuentro ninguna palabra mejor que suerte. Supongo que la palabra adecuada será oportunidad. Tienen la única oportunidad de formarse para ganarse el pan con lo que realmente les guste y no tengan que conformarse con el primer trabajo que encuentren, para hacer frente a los gastos que supone simplemente vivir. Supongo que la mayor preocupación de estos chavales es el partido del fin de semana, donde saldrán el sábado por la noche, si fulanito le gano ayer al Pro o a quien le puede pedir papel para hacerse una L... Hay gente que dice: - Bueno, eso será los niños, porque las niñas maduran antes-. Nada mas lejos de la realidad señores, solamente descubrí un pequeño grupo de chicas al que, aparentemente, su comportamiento se hacia corresponder con el contexto de la situación, el resto me pareció que, cuando finalizase la prueba, se iban a tomar una copa a algún garito de la zona o incluso, algunas, a terminar la jornada laboral en algún local pintoresco. Esa aglomeración de zapatos de tacón, diminutos vestidos y toneladas de maquillaje me hizo pensar que después de la prueba pondrían música y barra libre. Todo esto es solo mi discernimiento personal en cuanto el nivel de  motivación de estos chavales, en el sector intelectual me podría explayar mucho mas extensamente, pero esto me da para otro post entero y no me quiero exceder más.

La humanidad puede respirar tranquila. De esta generación saldrán grandes ingenieros, cirujanos, abogados...       

jueves, 19 de mayo de 2011

Mi primera entrada en mi primer blog.

Aquí estoy sentado frente a mi pc, después de 20 minutos mirando un recuadro en blanco con un cursor parpadeante, por fin hago un blog y no tengo ni puñetera idea de como empezarlo. Nunca he dedicado el suficiente tiempo a prepararme las cosas, soy de los que se meten en el coche para hacer un viaje de 600 km sin haber meado antes.
Ya llevaba tiempo con el gusanillo de tirarme a esto de escribir, concretamente después de leer varias entradas del blog de El Sentido de la Vida que me pareció de lo mejor que he visto por la red. Un par de párrafos a la semana, así, de un formato ligero de leer escrito con naturalidad y que te sacan una pequeña sonrisa cada dos lineas. Sencillamente genial y genialmente sencillo.
Algo parecido se me ocurrió hacer, evidentemente con mucha menos experiencia literaria que Javier pero con anécdotas similares que al fin y al cavo las tenemos diariamente todo hijo de padre y algún que otro padre de hijo.
Pues eso, aquí estoy lanzando la botella contra el casco de este blog con la esperanza de que no acabe debajo de mi cama y empantanado en polvo como un bártulo comprado en la tele-tienda.

Mira, con las tonterías he conseguido escribir la primera entrada del blog, a ver si las próximas me salen más fluidas sin tener que sudar la gota gorda.