sábado, 21 de mayo de 2011

El sénior del redil

Bien, tercer día de blog y la segunda actualización. Esto es como cuando te compras un móvil nuevo y te pasas el día mirándolo y tocándolo con la intención de sacarle todo el partido que se le puede sacar en 1 año tan solo en 15 minutos, luego, cuando asumes que es imposible, que esas cosas requieren de un cierto rodaje, te limitas a guardarlo en el bolsillo sacándolo cada un cierto periodo de tiempo, no sé si para que admiren los demás tu reciente adquisición a o para confirmar que sigue estando ahí, solo con mirarlo un rato te obsequias con una falsa felicidad.



Pues eso, a lo que iba. Hace cosa de 2 días, hice una prueba de acceso a grado superior, aquí en Cataluña, para matricularme en un ciclo de formación profesional que estoy interesado en cursar. Yo, que llevaba 10 años sin coger un libro, ahí estaba, en la puerta de un instituto con mi mochila, mezclado entre los teenagers. Apoyado en la pared, esperando a que abrieran las puertas para que entrásemos todos ha hacer las respectivas pruebas, como un rebaño de borregos amontonados en la puerta del redil. Entre la muchedumbre podía escuchar conversaciones de lo mas variopintas, de las cuales la gran mayoría han sido el motivo de la reflexión que publico en este texto. Comentarios como: -Yo vengo, suspendo y me piro a currar-. -No si yo vengo porque me obligan mis padres-. -Yo no he estudiado nada, ¿para que? si de camarero hay mucho curro-. .... y un largo etcétera de razonamientos similares. Me inquietó el deseo de sentarme en medio de ese aprisco de corderillos y contarles mi suerte. La suerte de haber decidido ponerme a estudiar con 27 años después de haber dejado los estudios a los 17, de tener 2 horas al final del día para estudiar después de 8 horas picando piedra bajo el sol, de tener que pagar 80€ al mes por unas clases de preparación para la prueba. Sí, lo mío es suerte, ¿pero y lo de ellos? por más que busco en la wikipedia no encuentro ninguna palabra mejor que suerte. Supongo que la palabra adecuada será oportunidad. Tienen la única oportunidad de formarse para ganarse el pan con lo que realmente les guste y no tengan que conformarse con el primer trabajo que encuentren, para hacer frente a los gastos que supone simplemente vivir. Supongo que la mayor preocupación de estos chavales es el partido del fin de semana, donde saldrán el sábado por la noche, si fulanito le gano ayer al Pro o a quien le puede pedir papel para hacerse una L... Hay gente que dice: - Bueno, eso será los niños, porque las niñas maduran antes-. Nada mas lejos de la realidad señores, solamente descubrí un pequeño grupo de chicas al que, aparentemente, su comportamiento se hacia corresponder con el contexto de la situación, el resto me pareció que, cuando finalizase la prueba, se iban a tomar una copa a algún garito de la zona o incluso, algunas, a terminar la jornada laboral en algún local pintoresco. Esa aglomeración de zapatos de tacón, diminutos vestidos y toneladas de maquillaje me hizo pensar que después de la prueba pondrían música y barra libre. Todo esto es solo mi discernimiento personal en cuanto el nivel de  motivación de estos chavales, en el sector intelectual me podría explayar mucho mas extensamente, pero esto me da para otro post entero y no me quiero exceder más.

La humanidad puede respirar tranquila. De esta generación saldrán grandes ingenieros, cirujanos, abogados...       

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