miércoles, 20 de marzo de 2013

Yo soy mi ganador

Vaya! Parece que tanto tiempo sin escribir en el blog me ha pasado factura. Llevo diez minutos buenos delante de la pantalla en blanco, removiendo entre mi cabeza y juntando letras para conseguir hacer alguna frase con la que poder empezar este post, como si de una partida de "Apalabrados" se tratase.
Bueno! Parece que ya voy cogiendo fluidez redactando y habilidad con el teclado, allá voy:

Hace cosa de siete meses he vuelto a hacer deporte. Después de dos años de vida sedentaria he vuelto a coger las riendas de mi propio cuerpo y tengo que remarcar que con mas ganas que antes.
Nunca me había gustado el running (lo que antaño llamaban footing) hasta que empecé a practicarlo con paciencia, frecuencia y, por qué no decirlo, algo reacio al principio.
Pasado ya unas semanas llegó el día que conseguí sobrepasar los veinte minutos de carrera, en ese momento me di cuenta de los muchos beneficios que aporta este deporte. A partir del minuto veinte desaparece la pregunta que te has estado haciendo todo ese rato: "¿Que coño hago yo aquí?", tus piernas desconectan de tu cuerpo, van solas, ya no duelen, tu respiración se estabiliza en un ritmo casi melódico, tu cabeza también desconecta, puedes pensar en cualquier cosa mientras tu cuerpo va en piloto automático, todos tus pensamientos son optimistas, sientes una tremenda autoestima y seguridad en ti mismo. Es muy gratificante ver como día a día vas rascando unos segundos al reloj, señal de que estas mejorando y esto te motiva más. Insignificantes ápices de mejoras que consigues valorar como si fuese el mas grande de tus logros, terceras personas se mostrarán impasibles ante cosas que para ti son total motivo de euforia, pero la indiferencia de ellos a ti te da igual, te limitas a sentir una cierta pena por esa persona que te hace ver que jamás vivirá esa gratificante sensación.
Poco a poco, granito a granito fui habituándome a esto de correr, hasta que me apunté a mi primera cursa popular. Cierto es que ya había frecuentado en ocasiones alguna de las cursas populares de mi localidad pero esta era la primera que me tomaba en serio. Se trataba de una cursa trail de ocho kilómetros; la mañana fue una intensa sucesión de sensaciones dignas de describir, simplemente el hecho de estar en la linea de salida sin la mas mínima duda de poder terminar la carrera ya fue un auténtico chute de seguridad que me acompañó durante toda la prueba, el ambiente de compañerismo entre personas que no nos conocíamos de nada, la gente agarrada a las vallas dándote ánimos como si disputases el primer puesto con tu compañero mas cercano cuando en realidad estas en las últimas posiciones, compañeros desconocidos que pasan a tu lado y te preguntan "¿Como vas?". Mi sonrisa fortuita en la cara después de los veinte minutos delata que ya he pasado la barrera del mal rollo, disfruto del paisaje, intercambio con el resto de corredores miradas y gestos, no necesito palabras para decir: "Esto es duro tío!" con alzar las cejas y un fuerte resoplido que haga saltar una gota de sudor que me cuelga de la punta de la nariz me es suficiente.
¿Contra quien compito?somos muchos¿Quien es mi rival?... Las respuestas me vienen a la mente al mismo tiempo que cruzo la linea de meta, todo runner veterano y no tan veterano sabe la respuesta, todos pensamos igual, el rival eres tu mismo. Apuesto a que ningún corredor esta en la linea de salida especulando en hacer mejor tiempo que alguien que no sea el mismo. El objetivo de toda carrera es ponerse a prueba y supongo que eso es lo que hace del running un deporte tan adictivo. ¿Acaso te motiva que tu rival te gane de diez goles en un partido de futbol? ¿No será mas motivador si hay una competencia ajustada? ¿Que mejor rival que uno mismo?
Ese día fui finisher de mi primera carrera, ¿la posicion? nunca la miré, yo llegué a la meta, yo soy MI ganador, mañana me volveré a ganar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Animos gazpaxo seguro k es la primera de muchas